La verdadera historia del abrigo de plumas que llevan todas las celebrities

La chaqueta tendencia del 2018 no estaba destinada originalmente al mundo de la moda. Vogue repasa la historia del abrigo favorito de Gigi, Bella, Kendall y Cía

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6 de diciembre de 2018

Veronica Heilbrunner plumas

Julia Hobbs  Diciembre es el mejor momento para llevar un abrigo calentito, ya sea como parte de un armario cápsula cuando viajas a climas más fríos o para hacer más soportable el clima en tu ubicación actual. Gracias a las celebrities que integran el colectivo de seguidores de los plumíferos (sigue a @itsmaysmemes para ver una ingeniosa forma de ver la tendencia) y a su poder para repeler el clima inhóspito, el invierno de 2018 ha visto a la moda envolverse en una variedad de lujosos abrigos acolchados.

Piensa en la ropa de abrigo como una sensata forma de aproximación al lujo.Durante los meses de invierno mitiga lo peor de cualquier ola de frío, incluyendo la llovizna, aguanieve, nieve y vientos helados. Esta temporada, vimos un plumífero color neón en Prada y un abrigo de cobertura total en Isabel Marant, mientras que la silueta Swing de Balenciaga sigue siendo la prenda definitiva en la cual invertir, aunque hayan pasado ya más de dos años y medio de su debut en la pasarela (durante la primera temporada de Demna Gvasalia en la casa).

La actitud de anárquica elegancia de Gvasalia fue contagiosa. ¿Su look ganador? Una chaqueta de plumas color escarlata con el cuello envuelto como un chal de ópera, combinada con tacones de aguja puntiagudos con adornos de cristales. Hoy, tanto las tiendas de moda rápida como las de lujo ofrecen pulidas versiones de los abrigos de exploradores “grado Himalaya” para satisfacer nuestro nuevo gusto por la practicidad. Con el paso de los años, nos hemos acostumbrado a combinarlos con cualquier cosa, desde pantalones vaqueros y zapatillas deportivas hasta vestidos de noche de alto voltaje y tacones. Lo cual es sorprendente, porque cuando piensas en cómo se supone que debe ser el ciclo de vida de una tendencia en estos días, las palabras ‘nano’ y ‘micro’ suelen venir a la mente. Visto con una mirada más amplia, sin embargo, es que el romance de la moda con el abrigo acolchado no es nada nuevo.

El aventurero estadounidense Eddie Bauer creó en 1936 la primera chaqueta de plumas del mundo, por razones de auténtica necesidad más que de estilo. “Casi perdió la vida a causa de la hipotermia mientras estaba en un viaje de pesca a mitad del invierno”, explica la comisaria de moda con sede en Nueva York, Shonagh Marshall. “Diseñó una chaqueta de tela acolchada rellena de plumas y la llamó Skyliner”. Un año después, en 1937, el diseñador de moda inglés-estadounidense, Charles James, presentó su ‘chaqueta neumática’, que fue “tan difícil de construir que James predijo que no tendría ninguna importancia en la industria de la moda”, agrega Marshall. Sim embargo, era claro que había dado con algo. Desde entonces,  esta prenda (todo un reto tecnológico) ha sido versionada innumerables veces por diseñadores que han visto la chaqueta de plumas como algo excepcionalmente lujoso y potencialmente innovador.

En los años cincuenta y sesenta, la bata de boatiné (sólo para uso en interiores) ganó popularidad. Fue esencialmente un edredón portátil y no muy diferente del chal acolchado que Phoebe Philo mostró en la pasarela de Céline en el otoño/invierno 2015. Cuando los años setenta marcaron el inicio de un nuevo deseo por la ropa de mujer trabajadora, la diseñadora con sede en Nueva York, Norma Kamali, lanzó su abrigo Sleeping Bag (el estilo original de 1973 se sigue vendiendo actualmente) y nació la adaptación moderna del Skyliner.

La versatilidad del plumas la comprendieron muy bien sus primeros adoptantes. En las manos de los ravers de los años noventa, las chaquetas diseñadas por los expertos en alpinismo de Moncler y la marca francesa de ready-to-wear Naf Naf, ofrecieron poder de resistencia, es decir, el abrigo para bailar al aire libre toda la noche y la comodidad para caer rendido de regreso a casa al amanecer. Cuando llegó el otoño/invierno 1999, dos diseñadores que ejercieron una gran influencia en la escena de la moda alternativa introdujeron la chaqueta de plumas en la era de la moda contemporánea. Ellos fueron (¡lo adivinaste!) Martin Margiela con una rigurosa versión literal del suntuoso abrigo acolchado, y Alexander McQueen, quien ideó una réplica de alta costura imbuida en un ambiente de otro mundo. El abrigo de plumas de Margiela pasó a la historia de la moda debido a la magnitud y escala de su influencia;  el original es considerado una especie de santo grial para los aficionados del vintage.

¿Qué habría pensado Eddie Bauer de todo esto? Nunca lo sabremos. Pero la próxima vez que te pongas tu plumas para sumergirte en su tibieza, o hagas doble clic en una foto de Kylie Jenner con un enorme plumas amarillo canario de tintes surrealistas, acuérdate un momento de Eddie Bauer, quien inadvertidamente arriesgó todo en el nombre de la moda.